Implantes dentales, caries dentales, odontologia, blanqueamiento dental, implantes

Implantes dentales
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 

Búsqueda

 
Volver a Artículos para Pacientes
 
Foro de Consultas
   
Blog Trabajos
de Investigación
   
   
Prodonto Web
 
Clín. Wilde: Av. F. Onsari 8,
1er Piso, intersección con
la Av. Mitre al 6300.
Te:4206 - 3429 / 4206 – 3962
4207 - 6877 / 4207 - 6963

contacto@prodontoweb.com.ar
gerencia@prodontoweb.com.ar
Consultorios Avellaneda:
25 de Mayo 129, 9no “A”,
a una cuadra de Plaza Alsina.
Te: 4201 – 4562 / 4201 - 8691
contacto@prodontoweb.com.ar
gerencia@prodontoweb.com.ar

Estudio sobre fracturas cuspídeas en una muestra de consultas de odontología general

Willem M.M. Fennis, DDS(a)
Ruud H. Kuijs, DDS(b)
Cees M. Kreulen, DDS, PhD(c)
F. joost M. Roeters DDS, PhD(d)
Nico H.j. Creugers, DDS, PhD(e)
Rob C. Burgersdijk,DDS, PhD(f)

Objetivo: Este estudio se llevó a cabo para ampliar los conocimientos sobre la incidencia de las fracturas completas de las cúspides de los dientes posteriores en las consultas generales holandesas. Materiales y métodos: Durante un período de tres meses, se obtuvieron los datos de 28 odontólogos generales, que correspondían a 46.394 pacientes. Por cada nuevo caso de fractura cuspídea completa, los odontólogos recopilaron información usando un formulario estándar con preguntas sobre la localización de la fractura, la causa de la fractura y el estado de restauración del diente antes de la fractura cuspídea. Resultados: Se registraron 238 casos de fractura cuspídea completa. Los resultados de este estudio indican una incidencia de fracturas cuspídeas de 20,5 por cada 1.000 personas de riesgo/año. Los molares sufrieron más fracturas cuspídeas que los premolares (79% frente a 21 %). Los molares superiores sufrieron más fracturas en las cúspides bucales (66% frente a 34%), mientras que los inferiores presentaron más fracturas en las cúspides linguales (75% frente a 25%). Casi el 77% de los casos presentaban restauraciones en tres o más superficies. El análisis estadístico reveló que existía una correlación positiva entre los antecedentes de endodoncia y la localización subgingival de las fracturas. La masticación fue la causa de fractura mas frecuente (54%), aunque se puede discutir si la fuerza oclusal fue la causa o la razón inmediata. Conclusiones: Este estudio revela que la fractura cuspídea completa es un accidente frecuente en la práctica odontológica y demuestra que existen diferencias en el tipo de dientes y las condiciones de restauración de los dientes que sufren las fracturas cuspídeas. Los dientes con antecedentes de tratamiento endodóncico están más expuestos a sufrir fracturas subgingivales desfavorables.

IntJ Prosthodont 2002;15:559-563.

La fractura completa de las cúspides de los dientes pos­teriores es un problema frecuente en la práctica odon­tológica. Se ha publicado que el índice de fracturas as­ciende a 4,4 por cada 100 adultos por año. Sin embargo, ése era un estudio preliminar, ya que duró sólo dos semanas. En un estudio sobre las razones para la sustitución de restauraciones de amalgama de clase II, hubo que sustituir el 10% de las restauraciones debido a la fractura del dien­te. No quedaba claro qué tipo de fracturas se describía; podían ser del esmalte o de la dentina, con o sin pérdida de partes del diente. En caso de pérdida de material den­tal por la fractura de una cúspide completa, se necesita in­dudablemente una restauración. En relación con esta si­tuación típica de fractura completa de una cúspide, un estudio publicado recientemente indicaba una incidencia de 71 por 1.000 personas de riesgo/año. Cabe prever unos índices de fractura superiores en los dientes poste­riores endodonciados. Por ejemplo, se ha publicado que casi un tercio de los premolares superiores endodonciados con una restauración mesiooclusal de amalgama se fracturan durante los tres primeros años.
Aparentemente, son muchos los factores que contri­buyen a la fractura de los dientes, como la caries, la pre­paración cavitaria y la geometría o los antecedentes de tratamiento endodóncico. En los dientes restaurados, la deformación cuspídea bajo el efecto de las cargas aumenta con el tamaño de las cavidades, y alcanza su valor máximo tras el acceso endodóncico. Cuanto ma­yor es el número de superficies restauradas y/o más an­cho es el istmo, mayores son las probabilidades de que se fracture una cúspide. Además, la anatomía cuspídea guarda también relación con el riesgo de fractura de las cúspides. Por consiguiente, es probable que las con­diciones de restauración del diente influyan en la inci­dencia de las fracturas cuspídeas; en muestras de consul­tas generales en las que se restauran muchas denticiones cabe esperar que las fracturas cuspídeas de los dientes posteriores sean un fenómeno frecuente.

 

N.2 de pacientes

N.2 de años desde que se licenció el odontólogo

N.2 de años desde que se abrió la consulta

 Muestra de clínicas del estudio Consulta media en Holanda

2.320 (1.656)
2.597 (1.718)

21 (8)
20 (7)

19 (8)
17 (8)


Aunque los datos que aportan los profesionales parecen confirmar que este fenómeno es un problema frecuente, los autores han encontrado muy pocos datos acerca de su incidencia. Debido a ello, se ideó este estudio para inten­tar conocer mejor la incidencia de las fracturas cuspídeas completas de los dientes posteriores en las consultas de odontología general holandesas. Para describir las características de esta alteración, se reunió información sobre la localización y la causa de las fracturas, las condiciones de restauración del diente antes de la fractura, y los posibles antecedentes de tratamiento endodóncico.

Materiales y métodos

En una reunión rutinaria de la Nijmegen Dental Society se pidió a los odontólogos presentes (n = 56) que participaran en este estudio. Respondieron 28 odontólogos, que representaban a 46.394 pacientes regulares de diferentes partes de la región de Nijmegen. Los odontólogos traba­jaban en 20 clínicas. En la tabla 1 se recoge la información acerca de la muestra de consultas incluidas en este estudio.
Durante 3 meses (de febrero a abril de 2000), los odontólogos registraron la información utilizando un cuestionario estándar. Por cada nuevo caso de fractura cuspídea completa de los dientes posteriores que acudía a sus consultas recogieron la siguiente información: 1) edad del paciente; 2) sexo del paciente; 3) número de diente; 4) cúspide fracturada (bucal, lingual o ambas); 5) localización supra o subgingival de la fractura; 6) núme­ro de superficies restauradas en el diente antes de la frac­tura; 7) material de restauración presente en el diente an­tes de la fractura; 8) antecedentes de tratamiento endodóncico (sí o no); y 9) causa de la fractura. En rela­ción con la causa de la fractura, se establecieron las si­guientes categorías: masticación, traumatismo, caries, bruxismo, iatrogénica, otras causas y desconocida.
Se realizó un análisis de los datos para calcular la inci­dencia de fracturas cuspídeas completas de los dientes posteriores y los intervalos de confianza correspondientes.
Para valorar la influencia de posibles factores etiológicos se usó la prueba binomial y la prueba de chi-cuadrado con un nivel de significación del 5%. Para los análisis se empleó el programa SPSS, versión 10.0, para Macintosh.

Resultados

Durante el período de 3 meses se registraron en total 238 casos de fracturas completas de cúspides de los dien­tes posteriores. El riesgo afectaba a 11.599 personas/año (la cuarta parte de 46.394). Esto implica que la inciden­cia de fracturas cuspídeas completas era de 20,5 por cada 1.000 personas de riesgo/año. El intervalo de con­fianza del 95% para esa incidencia oscilaba entre 18,0 y 23,5 por cada 1.000 personas de riesgo/año. En una de las consultas no se registró ninguna fractura cuspídea du­rante el período de 3 meses, mientras que la máxima in­cidencia registrada en una consulta ascendió a 60,8 frac­turas cuspídeas completas por cada 1.000 personas de riesgo/año.
La edad media de los pacientes que sufrieron fracturas cuspídeas completas era de 44 años (intervalo 21 a 79 años). Las fracturas fueron más frecuentes en las mujeres que en los hombres (59% frente a 41 %; P = 0,01). En la tabla 2 se han distribuido las fracturas cuspídeas en fun­ción del tipo de diente y el tipo de cúspide. No se apre­ciaron diferencias estadísticamente significativas entre el número de fracturas en los maxilares superior e inferior (45% frente a 55%; P = 0,21). Los molares sufrieron frac­turas cuspídeas completas más frecuentes que los premo­lares (79% frente a 21 %; P < 0,001). La diferencia entre molares y premolares fue más acusada en el maxilar in­ferior (69% frente a 31 % en el maxilar superior, y 88% frente a 12% en el inferior; P = 0,001). No se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre las frac­turas de cúspides bucales y linguales en los premolares superiores e inferiores. Sin embargo, los molares superio­res sufrieron más fracturas de cúspides bucales (66% frente a 34%; P = 0,013), mientras que los molares infe­riores sufrieron más fracturas de las cúspides linguales (75% frente a 25%; P < 0,001).
En la tabla 3 se puede ver que la masticación fue la causa de fractura alegada con mayor frecuencia (54%), mientras que casi en un tercio de los casos no se identifi­có la etiología. En un grupo reducido de casos se alega­ron otras causas. Al analizar el tipo de restauración exis­tente antes de la fractura de los dientes se evidenció que completas eran mucho más fre­cuentes en los dientes con tres o más superficies restaura­das. Casi el 77% de los casos presentaban restauraciones de esa magnitud (tabla 4). El 88% de todos los dientes tenían una restauración de amalgama antes de la fractura.

Tabla 2 Distribución de las fracturas cuspídeas completas en función del tipo de diente y de cúspide*

 

Cúspides

Cùspides

Cúspides bucales

 

 Tipo de diente

bucales

linguales

y linguales

Total

 Premolares superiores

13

    15

1

29

 Premolares inferiores

6

8

0

14

 Molares superiores

43

22

1

66

 Molares inferiores

25

74

1

100

 Total

87

119

3

209

'Se incluyeron 209 casos válidos; se descartaron 29 casos, ya que no se indicaba ninguna fractura cuspídea.

Tabla 3 Causas de fractura cúspidea completa*

Causa

n

%

Masticación
Traumatismo
Caries
Bruxismo
Otras
Desconocida
Total

113
12
2
1
12
68
208

54
6
1
0
6
         33
100

'Se incluyeron 208 casos válidos; se descartaron 30 casos, ya que no se indicaba la causa.

Tabla 4 Fracturas cuspídeas completas en relación con las superficies restauradas*

 

Una

Dos

Tres

Cuatro o más

 Tipo de diente

superficie

superficies

superficies

superficies

 

restaurada

restauradas

restauradas

restauradas

 Premolares

0

4

 37

     2

 Molares

16

28

85

36

 Total

16

32

  122

38

'Se incluyeron 208 casos válidos; se descartaron 30 casos, ya que no se indicaban las superficies restauradas

E116% de todos los dientes fracturados tenían antece­dentes de tratamiento endodóncico (tabla 5). Dichos an­tecedentes eran especialmente frecuentes en los premo­lares superiores fracturados (9 de 26; 35%), mientras que el porcentaje más bajo de dientes endodonciados corres­pondía a los molares inferiores (9 de 86; 10%). Esta dife­rencia en los porcentajes resultaba estadísticamente sig­nificativa (P = 0,015). El 91 % de los dientes fracturados sin endodonciar sufrieron fracturas supragingivales, y el 9% fracturas subgingivales (P < 0,001). En los dientes en­dodonciados no se observaron diferencias estadística­mente significativas entre las fracturas supra y subgingi­vales (61 % frente a 39%; P = 0,28). Por consiguiente, los dientes endodonciados parecen más propensos a las frac­turas subgingivales que los no endodonciados. En la tabla 5 (<<todos los dientes») se recoge esta asociación positiva (P < 0,001) entre los antecedentes de tratamiento endodóncico y la localización subgingival de las fracturas.

Comentario

Con este estudio pretendíamos conocer mejor la inciden­cia de las fracturas completas en las cúspides de los dien­tes posteriores en las consultas de odontología general ho­landesas. Los resultados indican que las fracturas cuspídeas completas son un fenómeno frecuente en la práctica den­tal. Aunque el porcentaje de odontólogos que respondie­ron no superó el 50%, consideramos que este grupo es re­presentativo de la situación en los Países Bajos. La muestra estaba formada por más de 46.000 pacientes de diferentes partes de la región de Nijmegen, casi un tercio de la po­blación local. Además, la media de las consultas de la muestra era comparable a la media de las consultas denta­les holandesas. Si extrapolamos los datos a la situación en Holanda, el índice de fractura de 20,5 por cada 1.000 pa­cientes de riesgo/año significa que en una consulta holan­desa media (2.597 pacientes regulares) se ven 53 fractu­ras cuspídeas completas de dientes posteriores cada año.
La variación en la incidencia entre unas consultas y otras puede deberse a diferencias en el número de pa­cientes que asisten regularmente a las mismas o a diferen­cias en los pacientes y en el tratamiento de las indicacio­nes. Esto podría explicar también la diferencia con la incidencia de 70,9 fracturas completas de cúspides de dientes posteriores por cada 1.000 pacientes de riesgo/año obtenida en un estudio publicado recientemente. Aunque dicho estudio se basaba en una población de riesgo de 16.674 pacientes, sólo se analizaban dos clínicas

Tabla 5 Localización de la fractura en relación con el tratamiento endodóncico*

 

Tratamiento

Fractura

Fractura

 Tipo de diente

endodóncico

supragingival

subgingival

 Premolares superiores

No

17

0

 

5

4

 Premolares inferiores

No

11

0

 

3

0

 Molares superiores

No

            50

4

 

6

4

 Molares inferiores

No

67

         10

 

5

4

 Todos los dientes

No

145

14

 

19

12

.Se incluyeron 190 casos válidos; se descartaron 48 casos, debido a que no se indicaba la localización de la fractura o los antecedentes de tratamiento endodóncico.

Se registraron más casos de fracturas cuspídeas com­pletas entre las mujeres que entre los hombres. Con un total de 46.394 pacientes de riesgo, esperamos que los sexos se distribuyan uniformemente en la muestra. La di­ferencia en las fracturas cuspídeas completas registradas puede deberse a una mayor concienciación en relación con la salud oral y a una mayor demanda de asistencia odontológica por parte de las mujeres.
Aparentemente, la incidencia de fracturas cuspídeas completas no guarda relación con la arcada dental; el nú­mero de fracturas cuspídeas se distribuyó uniformemente entre ambos maxilares. Los molares registraron más frac­turas cuspídeas que los premolares. Esta diferencia puede deberse a un mayor porcentaje de restauraciones en los molares. No obstante, no podemos calcular un coefi­ciente de riesgo debido a que desconocemos la distribu­ción de los molares y premolares en la muestra.
Los molares superiores sufrieron más fracturas de las cúspides bucal es, mientras que los inferiores sufrieron más fracturas de las cúspides linguales. Algunos trabajos publicados sugieren que el riesgo de fractura de las dife­rentes cúspides guarda alguna relación con la anatomía dentaI. Debido a sus menores dimensiones bucolinguales, las cúspides bucales de los molares superiores y las cúspides linguales de los molares inferiores están más expuestas a la fractura que las cúspides linguales de los molares superiores y las cúspides bucales de los molares inferiores. La diferencia de tamaño entre las cúspides aumenta debido a la preparación cavitaria.
En el presente estudio, la masticación fue la causa ale­gada más frecuentemente de fractura cuspídea completa, aunque en un tercio de los casos no se llegó a descubrir la causa. Nosotros sospechamos que las cargas repetiti­vas que soporta el diente a lo largo del tiempo (fatiga) son a menudo la causa de la fractura cuspídea completa. La fatiga debilita las cúspides, que pueden fracturarse por efecto de una carga mínima. En esos casos, se puede considerar la masticación como la razón inmediata de la fractura. Esto explica igualmente el porcentaje de casos de etiología desconocida. Si la fatiga es un factor impor­tante en la fractura de las cúspides, cabría esperar que la frecuencia de las facturas aumentara con la edad. Aun­que conocemos la edad media de los pacientes afectados por las fracturas cuspídeas completas registradas, ignoramos la edad media de todos los pacientes de las consultas de odontología. Debido a ello, no podemos extraer ninguna conclusión acerca de la influencia de la edad.
La mayoría de los dientes fracturados presentaban res­tauraciones en tres o más superficies. Cuanto mayor es la restauración, menos material dental deja y más debilita­do queda el diente. Además, nosotros consideramos que también influye la geometría de la restauración. Sospe­chamos que si se debilita la cohesión entre las cúspides debido a la interrupción de la cresta mesial o distal du­rante la preparación de la cavidad, es más probable que se produzca una fractura cuspídea completa. Esto concuerda con los resultados publicados en la literatura. Sin embargo, no tenemos datos sobre la distribución de las superficies restauradas y el material de restauración utilizado en esta muestra. Debido a ello, no podemos calcular los coeficientes de riesgo.
Las posibilidades de restauración del diente fracturado dependen, entre otras cosas, de la localización de la frac­tura. Un diente con una fractura subgingival no presenta unas condiciones favorables para la restauración, que puede resultar incluso imposible. En este estudio, la ma­yoría de los casos presentaban fracturas supragingivales, lo que sugiere que resultó relativamente fácil restaurar la mayoría de los dientes fracturados. Las fracturas subgingi­vales, más desfavorables, parecen guardar relación con un tratamiento endodóncico previo, lo que concuerda con resultados previos. Esto parece indicar que los dien­tes endodonciados necesitan más medidas para prevenir las fracturas cuspídeas completas que los dientes sin an­tecedentes de tratamiento endodóncico. Debería consi­derarse la posibilidad de colocar cubiertas cuspídeas para proteger las cúspides debilitadas o de usar restaura­ciones adhesivas tras el tratamiento endodóncico. Por úl­timo, eran más los premolares fracturados endodonciados que los molares fracturados. Es probable que para el ac­ceso endodóncico se elimine relativamente más tejido dental en los premolares que en los molares.
Este estudio confirma que la fractura completa de las cúspides de los dientes posteriores es un fenómeno fre­cuente en la práctica dental, y que existen diferencias en las fracturas cuspídeas dependiendo del tipo de diente y de las condiciones de restauración del diente antes de la fractura. Los dientes endodonciados están más expuestos a sufrir fracturas subgingivales desfavorables.

Agradecimientos
Este estudio ha sido financiado por la Universidad de Nijmegen y forma parte del programa de investigación «Patología oral y tras­tornos musculoesqueléticos» de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Nijmegen, y obtuvo en 1996 el reconoci­miento de la Real Academia de Ciencias holandesa. Los autores desean expresar su agradecimiento a los odontólogos de la Nij­megen Dental Association por su contribución a este proyecto.

(a)Investigador junior, Departamento de Función Oral y Odontología Protésica, Colegio de Ciencias Dentales, Universidad de Nijmegen, Países Bajos.
(b)lnvestigador junior, Departamento de Odontología Preventiva y Curativa, Colegio de Ciencias Dentales, Universidad de Nijmegen, Países Bajos.
©Profesor Adjunto, Departamento de Función Oral y Odontología Protésica, Colegio de Ciencias Dentales, Universidad de Nijmegen, Países Bajos.
(d)Profesor Adjunto, Departamento de Función Oral y Odontología Protésica, Colegio de Ciencias Dentales, Universidad de Nijmegen, Países Bajos.
(f)Profesor y jefe, Departamento de Función Oral y Odontología Protésica, Colegio de Ciencias Dentales, Universidad de Nijmegen, Países Bajos.
(f)Profesor, Departamento de Odontología Preventiva y Curativa, Colegio de Ciencias Dentales, Universidad de Nijmegen, Países Bajos.

Bibliografía
1. Bader JD, Martin JA, Shugars DA. Preliminary estimates of the incidence and consequences of tooth fracture. J Am Dent Assoc 1995;126:1650-1654.
2. Eakle WS, Maxwell EH, Braly BV. Fractures of posterior teeth in
        adults. J Am Dent Assoc 1986; 112:215-218.
                    3. Allander L, Birkhed D, Bratthall D. Reasons for replacement of
        Class 11 amalgam restorations in private practice. Swed Dent J
        1990;14:179-184.
                     4. Bader JD, Martin JA, Shugars DA. Incidence rates for complete
        cusp fracture. Community Dent Oral Epidemiol 2001;
        29:346-353.
5. Hansen EK. In vivo cusp fracture of endodontically treated pre­
                              . molars restored with MOD amalgam or MOD resin fillings.
        Dent Mater 1988;4:169-173.
6. Hansen EK, Asmussen E, Christiansen NC. In vivo fractures of endodontically treated posterior teeth restored with amalgam. Endod Dent TraumatoI1990;6:49-55.
7. Hansen EK, Asmussen E. In vivo fractures of endodontically treated posterior teeth resto red with enamel-bonded resin. Endod Dent TraumatoI1990;6:218-225.
8. Cavel WT, Kelsey WP, Blankenau RJ. An in vivo study of cuspal
            fracture. J Prosthet Dent 1985;53 :38-42.
9. Gher ME Jr, Dunlap RH, Anderson MH, Kuhl LV. Clinical survey
            of fractured teeth. J Am Dent Assoc 1987;114:174-177.
               10. Morin DL, Douglas WH, Cross M, De Long R. Biophysical stress
            analysis of resto red teeth: Experimental strain measurement.
            Dent Mater 1988;4:41-48.
11. Panitvisai P, Messer HH. Cuspal deflection in molars in relation
            to endodontic and restorative procedures. J Endod 1995;21 :57-61.
                        12. Rees JS. The role of cuspal flexure in the development of abfrac­
            tion lesions: A finite element study. Eur J Oral Sci 1998;106:
            1028-1032.
13. Lagouvardos O, Sourai P, Douvitsas G. Coronal fractures in pos­
            terior teeth. Oper Dent 1989;14:28-32.
                              14. Khera Se. Carpenter CW, Vetter JD, Staley RN. Anatomy of
            cusps of posterior teeth and their fracture potential. J Prosthet
            Dent 1990;64:139-147.
15. Bruers JJM, van Rossum GMJM. Onderzoek Tandheelkundige Praktijkvoering Voorjaar 1999: Praktijksituatie en Werkdruk van Tandartsen in 1999. Presented at NMT Afdeling Onderzoek & Informatie Voorziening. Nieuwegein, The Netherlands, June 2000.
16. Payne BJ, Locker D. Oral self-care behaviours in older dentate
            adults. Community Dent Oral EpidemioI1992;20:376-380.
17. Chisick MC, Poindexter FR, York AK. Factors influencing per­
            ceived need for dental care by United States military recruits.
            Clin Orallnvestig 1998;2:47-51.
                  18. Salis SG, Hood JAA. Stokes ANS, Kirk EEJ. Patterns of indirect
            fracture in intact and restored human premolar teeth. Endod
            Dent TraumatoI1987;3:1 0-14.
19. Plasmans PJJM, Creugers NHJ, Mulder J. Long-term survival of
            extensive amalgam restorations. J Dent Res 1998;77:453-460.

 

 

 

 

Prodonto Asistencia Odontológica Integral

  Area Institucional   Artículos para pacientes   Info para profesionales   Blog



- Quienes somos
- Historia
- Información general
- Nuestras especialidades
- Referencias
- Contacto
- Mapa del sitio
- Search
- Autoridades
- Plantel profesional
- Ubicación
- Horarios
- Guardia 24 horas
- Links de interés
-
Apartado Implantes

 

- Blanqueamiento dental
- Tabaquismo
- Pacientes diabéticos
- Pacientes psiquiátricos
- Niños
- Mal aliento
- Lesiones precancerosas
- Hipertensión
- Fluor 2
- Fluor
- Cuidados del bebé
- Anorexia - Bulimia
- Recaldent
- Salud general
- Salud oral
- Caries
- Control de dieta
- Almidón
- Glucosa
- Enf. de las encías
- Enf. periodontal
- Fluoruro
- Bruxismo
- Erosión ácida
- Implantes
- Biomecánica
- Impacto de aspecto
- Fracturas de dientes
- Glosario
- Apartado sobre implantes dentales

 

· Estudio de la anatomía interna de la raíz mesiovestibular de los primeros molares superiores
· Análisis histométrico de la capacidad de dos sistemas mecanizados para la instrumentación y conformación de conductos curvos simulados

- Efecto del peróxido de carbamida
- Halitosis
- A.O.A.
- Lilacs
- Medline
- PubMed
- Odontoblogs
- Revistas internacionales
- Revista de la Fundación Carraro
- Fisterra
- Impacto del aspecto
- Fracturas de dientes
- Casos clínicos
- Implantes inmediatos
- Impresiones de transferencias confiables en prótesis sobre implantes

 

 

- 9.° Simposio Internacional sobre Odontología Periodontal y Restauradora
- Valoración clínica de las coronas Procera AllCeram en las regiones anterior y posterior
- Estudio clínico sobre la estabilidad del color de la cerámica de revestimiento para los soportes de circonio
- Resultados clínicos a los 5 años de las estructuras de circonio para las dentaduras parciales fijas posteriores
- Porcelanas dentales de alta resistencia para restauraciones de recubrimiento total: Una revisión bibliográfica. Parte I
- Caso clínico: Prótesis parcial fija posterior con el sistema lava
- Alteraciones del color dental por fármacos
- Adaptación marginal de un sistema de dentaduras parciales fijas
- Cambios en la altura anterior de la corona clínica
- La influencia de la distancia entre implantes
- Desinfección total
- Calidad de los implantes dentales
- Regeneración tisular y ósea
- Hemoflictenosis bucal recidivante
- Hipersensibilidad dental
- Oseointegración
- Variación dimensional según la técnica
- Rugosidad de la sup. implantaria y cicatrización ósea
- Comentarios: Calidad de los implantes dentales
- Implantes de Superficie 2
- Implantes de Superficie 1
-
Implantes de Superficie
- Relación Hospedador-Implante
- Fracturas de dientes
- Resumen de artículos
material de impresiones

- Resumen de artículos
sobre pernos

- Arcadas dentarias
cortas

- Pulido de cerámica
glaceada

- El impacto del aspecto

 

versión HTML

Diseño y mantenimiento Roma Producciones Digitales


Prodonto Web